En silencio
un hombre espera
irremediablemente convencido
un hombre espera
en silencio.
La lluvia cae, un sol padece,
los pasajes cambian,
las esquelas florecen,
todo
mientras duerme.
La foto espera, Milena crece,
los vinos rezan,
la voz perece,
todo
mientras duerme.
La casa extraña, así parece,
el poeta espera
y enloquece
todo
mientras duerme.
Me pide y me pide con creces
que la mire, que le escriba,
que la bese,
todo,
mientras duerme.
Que la moje,
que la llene de paz,
de ilusiones nuevas.
Que la atrape,
que la deje sin voz,
sin dolor ni penas.
Que la cure,
que le saque la sed,
el calor, las ganas.
Que la empape,
que le crezca el amor,
la razón, las alas.
La hallé así: sabia y jocosa
de risa urgente cuando amanece
ardiente, soñadora y hermosa
de ojos tristes, de amor con creces.
La hallé así: terca y ansiosa
de celos varios y variadas veces
hechicera, fuerte y bondadosa
de mandar a parar cuando enloquece.
La hallé combativa, imperfecta
de manos calientes y piel de ensueño
apasionada y fiel compañera.
La hallé visionaria y directa
de pelo eterno y cuerpo sin dueño
revolucionaria, rocanrolera.
Te regalo un sol para tu invierno
un sol que acorte las horas, los días
un sol fosforescente y eterno
un sol en sonetos, en melodías.
Te regalo un sol nuevo, moderno
un sol lleno de emes esculpidas
un sol más escandaloso que tierno
un sol curandero de las heridas.
Te regalo un sol de oro blanco
un sol de arpillera y estraza
un sol de Silvio, un sol de Ismael.
Te regalo un sol necio y franco
un sol con ojos, manos y confianza
un sol que queme el alma y la piel.