viernes, 14 de octubre de 2011
NUEVO PROYECTO
lunes, 3 de octubre de 2011
ADQUIRILO
* Libros del Duende (18 de Julio entre Ituzaingó y Florida, Maldonado)
* Libros Libros (Punta Shopping, Punta del Este)
* Librería Papacito (Gorlero entre 25 y 27, Punta del Este)
miércoles, 28 de septiembre de 2011
LUZ
Si ustedes tienen el libro o son seguidores del blog, sabrán que en el texto que titulé "El final" prometí contarles el desenlace de esta historia.
Aclaré que debía esperar el día en que la coprotagonista retornara de su viaje para que finalmente pudieramos hacer nuestro "viaje para adentro".
Como hombre de palabra que soy (en todos los ámbitos de la vida) aquí estoy para decirles que el final no fue de los felices, o al menos no fue el esperado por mi.
Intenté resumir lo acontecido en el texto que aparece abajo, el cual titulé "El reencuentro".
Debo destacar que soy un gran defensor de -que por algo pasan las cosas y nada es porque sí-.
Estoy más que satisfecho por todo lo realizado al día de hoy y sin dudas me quedarán los recuerdos más gratos de esta historia y la inmensa tranquilidad de haber entregado todo lo que tuve (y lo que no, también).
Fue un inmenso placer poder transmitir en palabras los sentimientos que me llevaron a escribir un libro sobre una historia personal que jamás olvidaré.
A partir del lunes el libro lo podrán adquirir en todas las librerías de Maldonado o bien pidiendolo a través del correo electrónico: matiasriosnocetti@adinet.com.uy.
Se viene un nuevo libro, un nuevo diseño para el blog, una nueva historia que hablará de mi querida ciudad: Punta del Este. Ya estaré subiendo textos y contándoles del nuevo proyecto.
Gracias una vez más por ser parte de este libro que me llenó el corazón de alegrías.
Espero haber contagiado un poco de LUZ con mis textos, si pude lograr eso, estoy más que satisfecho. De eso se trata mi misión en la vida.
Salud!
EL REENCUENTRO
la pasta caliente en la mesa,
el lado gris de la balanza,
el "¿Dónde estás?" que la sorpresa.
Pudo más (otra vez) el desconsuelo,
la falta de inmuebles mundanos,
la energía al ras del suelo,
el miedo que las manos.
Pudo más (otra vez) el histerismo,
el absurdo comentario elocuente,
la distancia, el abismo,
el pasado que el presente.
Pudo más (otra vez) la incertidumbre,
el vacío en medio vaso,
las heridas y la herrumbre,
la mañana que el ocaso.
Pudo más (otra vez) el egoísmo,
las ofertas en el centro,
el fracaso, el ateísmo,
el apuro que el reencuentro.
martes, 13 de septiembre de 2011
PRESENTACIÓN DE DESENCUENTRO
jueves, 1 de septiembre de 2011
DEDICATORIA
A MIS PADRES (con quienes a veces me desencuentro, aunque cada vez menos) por transmitirme, a su forma, los valores que guían mi camino.
A MARIANA (con quien me desencontré un año pero me comprometí eternamente) por generar la magia que me llevó a escribir cada una de las poesías y fundamentalmente por revolucionarme el cuerpo y el alma.
lunes, 18 de julio de 2011
LA LEY (de atracción)
Gracias.
Soy feliz.
Estás aquí.
Estamos juntos.
Mejor que nunca.
Igual que siempre.
Me abrazas fuerte.
Igual que siempre.
Mejor que nunca.
Estamos juntos.
Estás aquí.
Soy feliz.
Gracias.
GATO POR LIEBRE
Las perdono.
A las que hicieron de mentiras verdades
y de baches ciudades,
las perdono.
A las que colmaron de gotas el vaso
y de sotas el mazo,
las perdono.
A las que vivieron de doble discurso
y de en vano concurso
las perdono.
A las que vendieron gato por liebre
y humo por fiebre
las perdono.
viernes, 15 de julio de 2011
TERCERA EDAD
Se nos pasó la vida volando
entre libros y esquelas.
Nos quedaron los cuerpos temblando,
arrugados cual telas.
Se nos pasó la vida soñando
con Mateos, con Malenas.
Nos quedó el cuore cargando
con las canas, con las venas.
Nos llegó la tercera edad,
los bastones, las palomas,
las caricias, la bondad.
Nos llegaron los aromas,
los nietos, la verdad,
los puntos y las comas.
domingo, 3 de julio de 2011
EL FINAL
El desencuentro comienza muchísimo antes del primer encuentro, alguien gritó “Digan whisky” y el destino nos sorprendió aún más que la misma foto. Un año después nos encontramos (en otra foto). Un año nos tuvimos. Cuando comenzábamos a conocernos un viaje nos separó y un beso interminable bajo el umbral del cuarto nos pronosticaba algo. Ella voló. Las esquelas me sorprendieron, aparecían en todos lados, el contrato estaba guardado bajo llave y firmado por las dos partes. Prender la computadora y buscarla era automático (la ciberpasión se adueñaba de mí). Ni los pasajes ni la ausencia podían ahuyentar su perfume de la casa, la lluvia me abrazaba, me llenaba de paz, las noches eran largas y en los sueños le pedía que se teletransportara. Cuando se le hizo difícil prometí ser un circo entero pero pronto fue diciembre y nos volvimos a encontrar. Nos comprometimos nuevamente, con sol y todo, recreamos nuestras tardes y mientras dormía aprovechaba para escribirle. Llegó la segunda partida, otra vez la distancia (que no es santa). El cordero se hizo lobo y me quiso hacer la pica pero fue pan quemado, todos lo vieron, mientras nosotros quedábamos más heridos que heroicos y enamorados. Había que creer o reventar y apostar a que lo nuestro era de verdad. Mi ida se vio opacada por su viaje a Londres, me quedé con el boleto en mano y buscando una razón para tener la sexta estrella tatuada en la piel. Me llamé a silencio. Las heridas deschavaron el enojo y volé con otro destino tratando de sanar. Fue Córdoba que me recibió de brazos abiertos, de paso me robó a mano armada pero yo, argentino. Por largo rato lo único que tuve fue un “Cuando vuelva hablamos”, es entendible, ya se, intenté respetar y seguí en silencio. Pasó mucha agua bajo el puente pero igual no dejaba de pensar en el día y la hora de verla o en tenerla una noche (aunque sea de bodas). Almorcé una trucha, saqué dos pasajes para la Cumbrecita y los guardé (en el mismo cajón donde guardo el sol, ahí, donde están las entradas para Silvio). Le desee toda la felicidad para su cumpleaños. Ahí le conté de su regalo, un libro con cincuenta poesías. No tengo dudas de que el impase sirvió, ni tengo dudas de que sea privilegiada, pero su falta de interés y la alquimia parecían producir algo en mí. Me generó más de dos preguntas, más de cien motivos, algo en lo profundo del alma me hacía optar por la galera. No advertí la letra chica del contrato, al final de cuentas los sonidos del silencio siguen en mí, jamás volverá a ser la que un día fue y este desencuentro me llenó de interrogantes.
A pesar de creer que esta historia ya está escrita del primer al último verso, cuando regrese, solo cuando regrese, cuando nos miremos a los ojos y hagamos nuestro viaje para adentro, recién ahí podré contarles el final.